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La Dispraxia
Por Redacción, 20-04-2016 08:03:00
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El Diario del Bebé.

La Dispraxia, también conocida como Síndrome del niño torpe, es un tipo de enfermedad psicomotriz que muchas veces pasa desapercibida, ya que es difícil detectarla y, además, no se le presta bastante atención. Sin embargo, debemos estar atentos a ella, ya que puede afectar todo el desarrollo de los niños, desde el lenguaje, la memoria y la sociabilidad, hasta su crecimiento mismo. Hablemos un poco de esta enfermedad, cuáles son sus causas, qué síntomas la caracterizan y cómo la tratamos, para ofrecerles a los niños que la padecen una solución.

Las causas que originan la Dispraxia no son seguras, aunque se sostiene que puede provocarse por lesiones en el cerebro, por nacimientos prematuros, por el tabaco y alcohol consumidos durante embarazo por la mamá del niño afectado, entre otras posibles causas. Existen distintos tipos de dispraxias, dependiendo qué área del cuerpo afecta: ideomotora, ideatoria, oromotora, y constructiva; la ideomotora hace referencia a problemas a la hora de llevar a cabo una tarea sencilla, como por ejemplo ponerse zapatillas; la ideatoria consiste en problemas a la hora de tareas que comprenden varios pasos, como atarse las agujetas de las zapatillas; la oromotora hace referencia a problemas en los músculos que impiden la formulación de las palabras al hablar; y la constructiva es aquella que impide el conocimiento del espacio, lo que lleva a una dificultad a la hora de mover objetos, levantarlos, apoyarlos, entre otros problemas. Los tipos de dispraxias vendrían a constituir los síntomas que manifiestan esta enfermedad. 

 Como te he dicho en la clasificación de los tipos de dispraxia, los síntomas básicos son dificultad de realizar determinadas tareas sencillas y comunes, que con el correr del tiempo los niños van aprendiendo: atarse las agujetas, vestirse, mover objetos; todas estas tareas, bien simples, a los niños que tienen dispraxia se les dificulta de gran manera. Además, los niños que tienen esta enfermedad suelen tener problemas para expresarse tanto verbal como gestualmente, por lo que su sociabilización se reduce enormemente.

Lo más importante a la hora de tratar a un niño con dispraxia es enseñarle una y otra vez todas aquellas actividades o tareas que a él le cuesta llevar a cabo; por ello, la paciencia es muy importante para cuidar a un niño con dispraxia, ya que es una enfermedad que no se cura pero, con muchísima paciencia, puede mejorarse. Además, los terapeutas ocupacionales son una excelente opción para ayudar a los niños que sufren de esta enfermedad. Hablándoles y enseñándoles, los niños que tienen dispraxia pueden mejorar enormemente.

¿Conocías esta enfermedad? Si tienes dudas sobre si tu niño la padece, consulta a su médico de cabecera; por más de que no sea una enfermedad mortal, puede dificultar enormemente la vida diaria de los niños.


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Tags:bebé,   embarazo,   lactancia,   ,  
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